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Friday, April 30, 2021

habana congelada,by orlando vicente



 
ESPERO VIVIR CON OLOR A PETROLEO QUEMADO.
----faltaba poco ?????

 Espero vivir lo suficiente para visitar una Habana libre que cada vez veo más cerca.

------QUERIA TOCAR

 No para tomar Daiquiri en el Floridita sino para caminar entre sus viejos muros y tocarlos como se acaricia a una antigua amante    DR ORLANDO VICENTE ALVAREZ  CUBANO URUGUAYO  GENIO

Orlando Vicente
3 h
WEDNESDAY, JUNE 1, 2016
La Habana, una ciudad congelada en el tiempo, con sus viejos edificios emblemáticos que la definieron en los años 40 y 50 parece una señora que se llena colorete en la cara para tener buena presencia ante los turistas pero que no puede ocultar la vejez del resto del cuerpo que es donde reside el verdadero pueblo.
Pero esos turistas sabiendo que el carmín en la cara no es la verdadera Habana se van a la otra ciudad, a ver como el comunismo ha hecho estragos en sus brazos esqueléticos y en sus piernas famélicas: el ultimo remanso del comunismo castrista en el hemisferio occidental, con sus barrios deteriorados sin mencionar parte de la Habana Vieja y Centro Habana que son los pies llenos cayos y juanetes y donde se aglomera un mundo de gente pobre. Eso quieren ver los turistas como las fotos de Berlín Oriental inmediatamente después de la caída del muro.
Pero ese olor a petróleo quemado que se mete por las narices en Centro Habana es un olor que me define a la Habana y que extraño aquí en Uruguay. Mientras tanto la Habana espera con paciencia el gran cambio que está a la vuelta de la esquina. La gente está llena de esperanza a que mueran los Castro y se decida el futuro pero lo hacen en silencio, en su fuero interno, mientras dicen a cualquier reportero que son felices allá. Han aprendido a callar. El comunismo es el arte de poner una gran mordaza e introducir un policía en el interior de cada cubano, excepto unos pocos valientes que se atreven a desafiar a la nueva Gestapo.

Mientras tanto la Habana espera en silencio. Una ciudad bella en sus alrededores con sus bellas playas y gente que aprendió que Contex y Cuba Moda no son las que dictan el vestuario de la alta costura sino las tiendas de Miami. Parece una pequeña Miami desfilando con su ropaje habitual. El pueblo se ha vuelto consumista de los bienes del Norte brutal y el gobierno ya no puede hacer nada.

Espero vivir lo suficiente para visitar una Habana libre que cada vez veo más cerca. No para tomar Daiquiri en el Floridita sino para caminar entre sus viejos muros y tocarlos como se acaricia a una antigua amante

DR ORLANDO VICENTE ALVAREZ
CUBANO URUGUAYO
GENIO

EL GATO

 

El gato es la obra de arte más perfecta.
Puede ser una imagen de gato
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MUJERES orgasmos” Síndrome de excitación sexual persistente, cuando el placer es un suplicio

 

Empiezan con un cosquilleo en la parte baja de la espalda. Termina agotada. Lo peor fue cuando le ocurrió en una entrevista de trabajo. Esta mujer puede tener hasta trescientos orgasmos en un día. Sin querer

“El arte no es algo que haga una sola persona, sino un proceso puesto en movimiento por muchos.” - John Cage

 





“El arte no es algo que haga una sola persona, sino un proceso puesto en movimiento por muchos.”

- John Cage

No sólo de pan vive el hombre.

 

Parte del Discurso pronunciado por Federico Garcia Lorca en la inauguración de la biblioteca de su pueblo natal, Fuente Vaqueros (Granada), en septiembre del año 1931.👆💜🤙🎓🎓📖
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No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio del Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.
Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita, ¿y dónde están esos libros?
¡Libros!, ¡libros! He aquí una palabra mágica que equivale a decir: “amor, amor”, y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso, Fiódor Dostoyevski, padre de la Revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita, pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: “¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!”. Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua, pedía libros, es decir horizontes, es decir escaleras para subir a la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.


No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio del Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.
Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita, ¿y dónde están esos libros?
¡Libros!, ¡libros! He aquí una palabra mágica que equivale a decir: “amor, amor”, y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso, Fiódor Dostoyevski, padre de la Revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita, pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: “¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!”. Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua, pedía libros, es decir horizontes, es decir escaleras para subir a la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.
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