TRANSLATE

Showing posts with label #Hospital-Maldonado. Show all posts
Showing posts with label #Hospital-Maldonado. Show all posts

Sunday, January 14, 2024

 sta noticia

Punta del Este
Tragedia en un hostel de Punta del Este: un joven de 24 años murió ahogado en la piscina.
Foto: Ricardo Figueredo/Archivo El País

Redacción El País
Un joven de 24 años murió este sábado tras ahogarse en una piscina de un hostel en Punta del Este, según informó la Policía de Maldonado a El País.

De acuerdo con las autoridades, los efectivos policiales respondieron un llamado al 9.1.1 que reportaba que un hombre se había ahogado en la pileta del hostel.

Al llegar al lugar, los policías vieron que ya habían sacado al joven de la piscina y solicitaron emergencia médica dado que carecía de signos vitales. Ante esta situación, se le practicó tareas de reanimación.

La unidad médica constató el fallecimiento del joven de 24 años. Se hizo presente en el lugar la Unidad de Repuesta Policial, autoridades de la Zona Operacional II y el fiscal letrado de turno Sebastián Robles.

Trabajó personal de Policía Científica y se continúan con las actuaciones por parte del personal de Seccional Primera


.el pais uy

Monday, April 15, 2019

¿PROPAGANDA PRE ELECTORAL EN HOSPITAL DE MALDONADO, PUNTA DEL ESTE?




¿PROPAGANDA ELECTORAL EN HOSPITAL  DE MALDONADO?

  Hoy me llamó la atención carteles de propaganda adheridos a todos los cristales de como 17 ventanillas  que tiene el personal burocrático para atender al público del Hospital Maldonado.

   Ante todo quiero decirles que vivo en un país democrático hace 25 años, con nacionalidad uruguaya  y que he votado ya, por mi partido favorito, en dos ocasiones, así que no me sorprenden los cartelones ni los pasquines por todas partes cuando se acerca alguna elección o referéndum.

    Los carteles que vi eran para una candidata de izquierda  G. G. cuyo eslogan decía “Cambia la Cabeza”.  Pero cómo, habíamos retrocedido al siglo XVII cuando la revolución francesa inauguraba la guillotina para cortar cabezas a diestra y siniestra- me recuerda a Castro que  cortaba la testa  a cualquiera que ya no le servía-y ahora esta  señora del partido de izquierda cuyo nombre no es justo mencionar no se le  ocurría otra frase sobre “un lavado de cerero o perderás la cabeza” sino me entronizan en  el poder.

    Yo me acerqué a una de las ventanillas-la única que  atendía al público el primer día de semana santa” y le dije, después de decirme que el laboratorio estaba cerrado por una semana:

  -¿No podía ser tan amable de darme un turno con G.G?- lo necesito.

  -¿Con quién?  ¿Qué Doctora es esa?
 
   -Esa que está en todos los carteles aquí mismo en el cristal de su oficina. Yo siento que tengo que cambiar de cabeza, porque la mía está cada vez más enferma. Y como la señora política dice que cambie la cabeza…

   -No sé de qué me está hablando. Si no es doctora vaya con la dirección del Hospital.

  -¿Pero cómo le ponen carteles políticos por todas partes y usted  ni se ha fijado por cuál va a votar?

   -Eso no es asunto mío. Y déjeme  tranquila con sus bromas que no estoy para eso ahora.

   Yo me retiré raudo  de la ventanilla y me fui a la farmacia. Una  señora ya no joven atendía al público. Me fijé que entre tantos carteles de que presentaran la Cedula, las recetas y otras que se repetían ya no quedaba espacio para colocar otro cartel de la aspirante a un cargo alto político.
 
  Me dio los medicamentos pero por último no pude contener mi verborragia:

  -¿Por favor, me podía dar una dosis de G.G.?

  -¿Qué medicamento  ese? ¡Nunca lo había oído!
 
   -Es de la política que se propagandiza  por todo el hospital, aun sabiendo que es un territorio neutral,  apolítico y que no puede aprovecharse de la ingenuidad de tantos ancianos…

    -Ahh… Yo no sé. No me meto en política, además, yo soy de los B… -otro Partido- y no voto por la susodicha.

  -Muchas gracias, compañera, por ser tan comprensiva.Vi afuera un gran cartel donde se reclamaban mejores sueldos para el persona administrativo y me apiadé de ellas. 

  Salí  del Hospital y casi caigo encima de dos señoras sentadas bajo un árbol:

  -¿Testigos de Jehovah?-les pregunto.

  -Pues sí- me dijeron orgullosas-¿quiere alguna de estas revistas?

   Me excusé rápidamente. Aun los Testigos  usan sus  métodos  de proselitismo como sabiendo que lo saben todo y que la hecatombe final será mañana.

  Me fui calmado para mi casa. Con mi cabeza bien puesta sobre mis hombros y mi mente libre, libre, de ningún dogma excepto  el que me enseñó mi  tía Gladis del catolicismo romano.

   Pero viviendo en democracia que mi país de orígen no conoce todavía.