
El reloj marcaba la 1 de la mañana en Madrid, España, cuando sonó el teléfono de Diego Alonso. En Montevideo, cuatro horas menos del día anterior, el presidente de la AUF, Ignacio Alonso (quien junto al Comité Ejecutivo de la Asociación Uruguaya de Fútbol se encontraban reunidos en el Estadio Centenario) le anunciaba que había sido designado por consenso como nuevo entrenador de la selección, en reemplazo de Óscar Washington Tabárez, quien el 19 de noviembre había sido cesado.