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Saturday, January 18, 2020

THANK GOD that I behaved rationally and soberly.-Come to your house, guy-that was me, - it looks like beer and diabetes have gone to your head. On the way home I started to stumble and told my sister-in-law. -Before when I drank beer the drinks rose to my head, now they descend to my feet. I can not walk. ¡Ayy. Mamacita mine! What a crazy life. Why did you bring me into the world? Before going to bed I wondered, thinking I was still in Cuba: -And the black beans? Winemaker, cheeky! Give me the bean ration I say black beans that I bring here the ration book. And so the happy day of the Magi in Punta del Este passed. Uruguay. . Thank God I behaved rationally and soberly. Orlando Vicente Álvarez

-Vamos a tu casa, fulano-ese era yo,-  que parece la cerveza y la diabetes se te han subido a la cabeza.

  Camino a casa empecé a trastabillar y le dije a mi cuñada.

  -Antes cuando bebía cerveza los tragos se me subían a la cabeza, ahora descienden a mis pies. No puedo caminar. ¡Ayy. Mamacita mía! Qué vida más loca. ¿Por qué me trajiste al mundo?

  Antes de acostarme me pregunté, pensando que aún estaba en Cuba:

  -¿Y los frijoles negros? ¡Bodeguero, descarado! Deme la ración de porotos digo de frijoles negros que aquí traigo la libreta de racionamiento.

  Y así pasó el feliz día de los Reyes Magos en Punta del Este. Uruguay.
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      Gracias a Dios que me porté racional y sobriamente.  
  
                                  Dr      Orlando Vicente Álvarez  
cubano uruguayo,genio
  

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Sunday, March 31, 2019

LOS 86 AÑOS DE LA CHIQUI: UN ALMUERZO MULTICULTURAL, MULTIGENERACIONAL Y DE DOS CUBANOS.







LOS 86 AÑOS DE LA CHIQUI: UN ALMUERZO MULTICULTURAL, MULTIGERACIONAL  Y DE DOS CUBANOS.

     

LOS 86 AÑOS DE LA CHIQUI: UN ALMUERZO MULTICULTURAL, MULTIGERACIONAL  Y DE DOS CUBANOS.

     Era el cumple número 86 de la suegra de mi hermano  a quien llamamos cariñosamente “La Chiqui”. Era su primer cumple en Maldonado, ciudad aledaña a Punta del Este. La homenajeada estaba radiante, discretamente maquillada y con su estilo cariñoso, sereno y abierto hacia todo el mundo.
  La hija A… servía la mesa. Todo tipo de exquisiteces donde no faltaba el lechón asado y el champan y el vino tinto.
    Ya estaban mis primos gallegos, nacidos en Galicia, no uruguayos. Mi hermano y yo como todo bien cubano del Oriente, callados o susurrando en voz baja. De repente nos invadió una familia uruguaya que provenían de Montevideo y he aquí que monopolizaron la conversa. Habla que te habla, de todo un poco, no paraban, como todo buen uruguayo orgulloso pero con buenas intenciones de descargar su vida, sus trabajos por sobrevivir, sus deseos.

  Llegaron más familiares, estos últimos italianos emigrados desde tiempos inmemoriales que ya no sabían de la ciudad italiana donde habían nacida. Y la Chiqui, tratando de alegrar y contentar al teléfono por las múltiples  llamadas de felicitación y los besos y regalos de los recién llegados.

  Mi hermano y yo, los únicos cubanos presentes, permanecíamos  en silencio. Un señor de unos 56 años monopolizó la conversación en la mesa, como si él fuera el único triunfador del equipo. Hasta que recibimos a un anciano como de 100 años del apartamento vecino.
   -¿Quiere sentarse?-dijo mi cuñada.
  -No. Solo vine a felicitar a la Chiqui- dijo mientras se sentaba en una silla vacía. A mí me dio lastima el pobre anciano y me senté a su lado.
 
  -¿Usted es el cubano?- me dijo.
   -SI.-dijo mi cuñada- pero también está aquel que es su hermano y está en Uruguay  desde hace décadas y es mi esposo.

  El anciano abrió los ojos como si fuera  a devorarnos y dijo:

  -Ahh. Yo pensé que eran negros porque yo tengo un hijo en Italia casado con una negra cubana.

  A eso yo le quise hacer una broma recordando un cuento de Guy de Maussapan.

   -¿Y se ha fijado si la cubana negra no  tiñe sus ropas interiores de un sudor negro o tinte obscuro?

    El viejo me miró de arriba abajo pensando si era una broma o una indirecta de Racismo.

  -Pues a eso no sé cómo responderle. Solo mi hijo lo sabe.

    Yo continué:

   El asunto es que los colonizadores españoles exterminaron a la población nativa: los indios y solo quedaron unas tribus en lo más intrincado de las montañas de Guantánamo: Caridad  de los Indios.
Después vino la emigración colonizadora española y de otros países europeos. El porciento de blancos era muy superior al de los esclavos negros que trajeron de África y estos se reprodujeron como conejos al punto de representar un gran porciento del pueblo cubano, sobre todo en las provincias de Santiago de Cuba y Guantánamo.
Después llegó al poder Fidel Castro y él se encargó de exterminar mediante la emigración a Miami a una gran proporción de la raza blanca que sabía que el comunismo no era bueno ni para el alma ni para el cuerpo.    
En los años posteriores continuó el flujo  de los blancos hacia el extranjero, claro, algunos negros se colaron en la estampida. Cambió el promedio de la raza negra que alcanzó un 60% en el país.
Cuando vino la miseria del Periodo Especial se produjo una emigración masiva por mar, antes había ocurrido la de Mariel donde se fueron la mayoría blanca que quedaba en el país, y así fueron emigrando hacia cualquier país que los acogiera, tantos blancos remanentes como mulatos fornidos.
Ya se había producido un desbalance en la población cubana, casi todo el mundo era mestizo y actualmente ni hacen una ceremonia de matrimonio pues cuesta mucho al modo cubano. Solo los católicos y otras denominaciones cristianas siguen con la vieja tradición del enlace de por vida en sus Iglesias.

   Ahora, todo el mundo quiere zafar del Comunismo con careta  más humana. Cuando fui a Cuba hace pocos años hasta la familia de la presidenta del comité de la cuadra- soplona improvisada- nos denunció, a mi padre y a sus hijos de intento de huir del Castrismo a través de la Base Naval norteamericana que estaba cerca de Guantánamo. Nos denunciaron, agarraron preso a mi padre y a mis hermanos y yo-el mayor tenía entonces 15 años- nos torturaron psicológicamente en la Seguridad del Estado, frente a nuestro padre que no podía abrazarnos ni hablarnos. Pues esos del Comité que no denunciaron habían colocado un negocio de “Cuenta Propistas” en el corredor de su casa, donde vendían todo tipo de cosas. Cuestión de adaptación a los nuevos tiempos de los que no tenían principios algunos.
  Y la población de Santiago de Cuba y Guantánamo era mayoritariamente negra o mestiza, solo esperando a un extranjero o familiar del exilio que le diera una mano: zapatos Nike, vaqueros Levi’s o championes Adidas. A propósito, ¿Recuerdan que Fidel echaba pestes contra las trasnacionales capitalistas del primer mundo?  Pues él fue el primero que en su convalecencia de su gran operación quirúrgica aparecía vestido con un traje deportivo con su nombre y la etiqueta de Adidas. En ese detalle que nadie comentó yo me fijé en el noticiero cubano. Bueno, ya Fidel sabía que el comunismo como él lo concebía fue un fracaso. Sus herederos, todos blancos, se encargan de conservar su legado con viejas frases del legendario líder, aun sin saber que el pueblo está ya saturado de estas y lo que quiere es comida: huevo, pan, harina, y todo lo esencial para vivir, sin lujos pero en su tierra, a excepción que alguna bella mulata o forzudo mulato se empate con un extranjero y lo lleve hacia Europa o a Groenlandia, no importa, la cuestión es salir de ese infierno cubano que cada vez se parece más al venezolano.



   -¿Y dónde nació usted?-le pregunté.

   -Yo soy ciudadano del mundo. He estado por todo el globo terráqueo, en Cuba cuando Batista y cuatro años bajo el gobierno de Fidel Castro.

   -¿Y en qué trabajaba usted?

   -Bajo del mar- me respondió con énfasis. Yo quise gastarle una broma:

   -¿Buzo Acaso?

  - Pues  sí. Mi trabajo era explorar las barreras coralinas cubanas, la gran muralla de coral de Australia y así por todas las barreras famosas del mundo.

   Yo quise salir de una gran duda que tengo desde hace años:

   -Usted sabe si en Cuba continúan premiando en el Festival de Cine anual de la Habana con el “Premio de Coral Negro” aun hasta a los técnicos de producción de filmes.
  -No sé. Hace tiempo que no visito Cuba, con la miseria que hay, además, hay que cuidar el coral del mundo. A nosotros no nos permitían ni arrancar un mínimo trozo de coral ni de la Gran Barrera de Australia.
Y continuó:
  -Pero yo he hecho inversiones en Bariloche, Argentina, en Italia, en el Uruguay y ahora pienso invertir en Miami, buena para los negocios.  ¿Han visto ustedes la caja de cristal llena de juguetes donde por unas monedas se insta a un niño a agarrar un osito de peluche?

-¡SI!-dijimos todos al unísono.

  -Pues esa caja la invente yo tiempo atrás en Italia pero mi socio en esta empresa murió de repente y ya sin capital tuve que dejarla, otro me robó la idea y así marchó por todo el mundo.

   A todas  estas el uruguayo que hablaba todo el tiempo se había arrinconado en su silla y permanecía en silencio.

   -¿Usted sabe lo que es un Espeto Corrido?- pregunté para darme importancia.

  -Como no. Si he invertido en Brasil también y lo conozco hasta su idioma.

   -¿Usted sabe que allí probé unos ñoquis a la Caruso que me hicieron cantar un aria de Puccini?

   -¿Cuál aria? ¿La Traviata?

  -No. La Tosca, Madame Butterfly,  Manon Lescaut y otras más del compositor italiano.

   A toda esta, todo el mundo permanecia en silencio, pendiente de nuestra conversación.

   -¿De verdad es usted cubano? Porque no lo parece-dijo.

   -¿Su nuera no ha aprendido de la rica historia musical italiana?-pregunté.
    -No. Ni tan siquiera ha aprendido el himno italiano que aceptamos. Yo, mire, soy ciudadano del mundo como ya le dije. He visitado a la antigua Unión Soviética cuando era el imperio comunista, a Bulgaria, a Alemania antes y después de la caída del Muro y a Rumania post Ceacescu. Yo he recorrido el mundo en cruceros o en aviones, nada me falta por visitar. Yo soy un viajero nato, en ningún lugar me quedo mucho rato. Y ahora me voy a Miami a continuar con una empresa.

   -¿Y de qué empresa se trata?-pregunte indiscreto.

   El anciano no respondió. Me dio un beso en la cara y otro a la Chiqui, saludo a todos los presentes y salio por la puerta para su apartamento.

    Todos quedamos en silencio por unos segundos. Uno dijo:

  -¿No escucharon su apellido? Pues es un judío charlatán que solo está esperando vivir en Miami para resguardarse del frio de Uruguay.

  Será el judío Errante-y dije a continuación -Pues es un pobre anciano que necesita que alguien lo escuche en silencio y sabe que todo el mundo se deslumbra ante un gran empresario. No ven que tenía la bragueta abierta. Ni solo sabe cuidarse para ir a un almuerzo de cumpleaños. El antisemitismo está obsoleto. Es en realidad un pobre ciudadano que espera ya morir en paz.-dije yo para justificar a mi viejo amigo delirante, parece que todos habían creído las fantasías del pobre anciano.

   Llegó el momento final. Las mujeres  se dividieron alrededor de la Chiqui a hablar de sus últimas operaciones-una se había hecho una colecistectomía hace nada menos que un mes y solo comió gelatina de cereza, otra de Cómo la bicicleta fija le había bajado la diabetes mellitus, otra, la más anciana como de 90 años solo miraba los celulares-sobre todo el mío-para sonreír con su boca pintada de un rojo subido y salir bien en las fotos. Aquello se convirtió en un salón de espera de una consulta médica. La única que no se quejaba de nada era la dulce y buena de  la Chiqui.
   Los dos jóvenes solo empezaron a intervenir cuando cada cual hablo de su auto, marcas, velocidades y todo ese rollo. Yo pregunté tranquilamente, ya adosado a la esquina masculina, que ¿Dónde era la zona Roja de Maldonado? Para conseguir putas. Solo los jóvenes respondieron y me recomendaron varios lugares y precios.
   Yo solo había bebido refrescos sin ningún alcohol. P… mi primo, no podía conducir de noche a Montevideo por lo que lo que se iría a casa de mi hermano, frente a la Playa Brava.

   Yo quedé con una preocupación ya que se me había subido el espíritu conservacionista y ecológico: darán todavía en Cuba en el Festival de Cine el trofeo del Coral Negro.

  ¿Alguien me puede investigar eso?


DR ORLANDO VICENTE ALVAREZ
CUBANO URUGUAYO
GENIO


Sunday, January 6, 2019

El espeto corrido en Uruguay. Día de Reyes Magos.



  EL ESPETO CORRIDO EN URUGUAY. Día de los Reyes Magos.

  En la noche del día de Reyes me invitaron a un Espeto Corrido aquí en Punta del Este.

  Ya  yo veía como una plaza de toros, con las bestias negras y sudorosas entrando al ruedo.

  El nombre debía provenir del catalán o ser de Pamplona, tenía una sonoridad que me recordaba a la vieja patria de mis abuelos.

  Los comensales debían entrar entre caballos y toros de lidia. Pero no. Era un gran restó o restaurante que hacia esquina entre cristales y mozos de negro pero no veía ningún toro por  ninguna parte.

  Lo primero que me llamó la atención era que entregaban una tarjeta a cada comensal. Yo pregunté educadamente:

  -Ven acá Chico pero qué cosa es esta. Ya estoy  cansado de la libreta en Cuba para que aquí también me den una para entrar. –Y agregué-  ¿No me diga que los alimentos también son racionados? ¿Me tocan frijoles que hace añales que no encuentro por ninguna parte?

  -No. Señor. Esa libreta es para apuntar lo que usted consuma. Ahh. Y los frijoles aquí se llaman porotos.

  - No quiero porotos. Yo quiero comer un plato de frijoles bien fritos aunque mi diabetes me lleve a un estado de Coma.

  - Bueno. Tome un plato y sírvase  del Buffet.

  Yo desfilé con el resto de los invitados avergonzados por ser un cubano casi guajiro. Pero orgullo aparte. “Guajiro pero con mucha honra" Yo quería simplemente comer un plato de frijoles.
  
   Desfilamos plato en mano por la mesa del llamado “Buffet”- allá en Cuba le llamábamos “Mesa Sueca”- como si los suecos hubieran inventado el sancocho que se servia en aquellas mesas nórdicas pero cubanas.

  Sorpresa  sentí cuando vi tantas exquisiteces en las bandejas, algunas con nombre franceses, ruso o del sur de  Vietnam. Como los ravioles "a la Caruso" con crema doble que después de una cerveza negra te hacían cantar hasta un Aria de Pucchini.

  Después  vino lo lindo. Había que pesar cada plato en una balanza electrónica. Y te ponían un sello o cupón al dorso con los gramos o kilogramos y todo eso. Nada que cada vez me recordaba a la Cuba de quien ustedes saben. 

  Pero Dios Mío. Yo pensé que aquí en Uruguay no se racionaba el alimento. Todo era por kilo y sabores, aspecto, si cinco o cuatro estrellas y todo eso.   

  Por fin un viejo amigo  escritor uruguayo me murmuró que el Espeto Corrido eran unas palabras de origen brasileño para designar este tipo de servicio pero el uruguayo seguía prendido de la Milanesa- bistec empanizado- y a las papas fritas. Que este tipo de restó todavía no había “prendido” en el paladar del país.

  Yo encontré  por fin los frijoles negros. He aquí que  se llamaban “Feioada”

  Feioada de qué. Son simplemente potaje de frijoles negros. Qué feioda ni feioda.

  Unas cervezas después ya se me soltó la lengua y el cubaneo emergió. Le  dije a la Chiqui que quién le había regalado aquellas joyas y pendientes tan bellos.

  -Esos me los regaló mi amiga M...

  -Ahh. M.... Cuando tenía plata porque ahora está más pelá que una yuca en casa de haitiano.

  Ella discretamente aparto la conversa sobre sus joyas y me empezó hablar de una dislocación del hombro derecho que la tenía rezando con una sola mano pues la otra no podía elevarla.

  Yo le dije:

  -Venda esas caras joyas y hágase un bloqueo anestésico en el hombro o si no una operación con anestesia general.

  La pobre Chiqui hizo silencio como ofendida. Dios mío, creo que metí la pata digo las garras porque ya yo estaba hecho un león con la media cerveza que me había tomado.

  Entonces el escritor empezó a hablar de sus libros. Que el Libro Rojo pa' allá, que el Libro Amarillo pa' acá, hasta terminar su discurso con el libro Negro.

  -Señor. Usted se piensa que la literatura es como el arcoíris. Solo me faltaba que hablara del libro Ultravioleta para terminar que nadie lo ve ni lo lee. Además, yo los leí todos. El amarillo me dejó esquizofrénico con tantos visiones que describía, el Rojo me dejó los ojos encendidos como una conjuntivitis y el Negro me dejó listo para la sala de Enfermos Mentales del hospital psiquiátrico del Vilardebó.

   Toda la mesa quedó en silencio.

  - Pero caballeros. ¿He dicho algo improcedente?

   Todos se miraron entre sí. El escritor todavía tenía la boca abierta y la Chiqui bajaba la cabeza avergonzada.

  -Vamos a tu casa, fulano-ese era yo,-  que parece la cerveza y la diabetes se te han subido a la cabeza.

  Camino a casa empecé a trastabillar y le dije a mi cuñada.

  -Antes cuando bebía cerveza los tragos se me subían a la cabeza, ahora descienden a mis pies. No puedo caminar. ¡Ayy. Mamacita mía! Qué vida más loca. ¿Por qué me trajiste al mundo?

  Antes de acostarme me pregunté, pensando que aún estaba en Cuba:

  -¿Y los frijoles negros? ¡Bodeguero, descarado! Deme la ración de porotos digo de frijoles negros que aquí traigo la libreta de racionamiento.

  Y así pasó el feliz día de los Reyes Magos en Punta del Este. Uruguay.
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      Gracias a Dios que me porté racional y sobriamente.  
  
                                        Orlando Vicente Álvarez  

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