SECRETOS DE LA MUERTE DE FIDEL CASTRO. ÚTIMA PARTE.
Orlando Vicente Álvarez.
Y una tarde viendo que Castro era nada más que huesos y pellejos el cura le dijo que había llegado la hora de la confesión final y Fidel se confesó. Una nuera que estaba en la habitación contigua escucho- con una oreja pegada a la pared- solo 4 palabras, la última era audible y clara: Cienfuegos.
Cuando el cura quiso darle el viático-ostia que se da a los moribundos para el viaje eterno, Castro tenía una contracción de ambas mandíbulas- y ya estaba inconsciente-que no podía abrirle la boca para acceder a su lengua pero el cura tuvo una idea, trituró el óbito hasta hacerla polvillo y se la insufló por la sonda nasogástrica.
Y así Fidel Castro murió como un Santo rodeado de sus varias esposas, su copiosa descendencia y con la sombra del Espíritu Santo llevando su último suspiro. Al punto que la iglesia lo quiere beatificar dentro de 400 o 500 años, si es que el Abogado del Diablo lo permite.
Habia dejado instrucciones sobre su final. Lo embalsamaron en formaldehido y lo incrustaron en una caja como a una momia preincaica- las rodillas tocándole el cuello-para que lo velaran en la plaza de la Revolución durante varios días y después emprender un largo viaje hasta Santiago de Cuba. El gobierno dijo que transportaba sus cenizas pero todos sabemos que caben en un litro de leche antiguo y no en la caja grande donde lo llevaban. El pueblo cubano que iba a verlo y presenciaban su largo viaje por carretera decían en voz alta –está en el folklore cubano ya la doble moral –“Adiós Comandante” y para sus adentros se decían”Al fin, Zátrapa”
Al final llegaron a destino: una gran piedra – creo que de sólido granito-recordando las palabras de Ratzinger sobre las limitaciones físicas de la omnipotencia divina. Y ahí depositaron la cajita con su cuerpo momificado junto al sepulcro de nuestro querido José Martí-sacrilegio post morten. La última ego manía del dictador- Lo cierto es que ya tiene su mausoleo.
Y ahí está en su tumba monumental. Ni muerto quiere descansar en paz, no, tiene que seguir atormentando al pueblo a que le lleven flores en su cumple. No sé por qué la tendencia de los grandes dictadores y reyes de fascinarle los embalsamientos y las grandes estatuas, eso nos viene de Tutancamon o el Rey Tutsi.