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Thursday, October 22, 2020

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 OCTUBRE 2020.


SALMINEN,RENOIR,PICTURES

THE FIRST PROSTITUT

 







THE FIRST JINETERA IN GUANTÁNAMO


     It was a Sunday night. The young people had gathered in the central park, the only place where they could link a girl. All Clubs were closed. The Special Period intensified the shortcomings after the fall of the communist world of Europe and there was not even a beer to share.
  Suddenly a skinny black woman dressed unmistakably with luminous clothes only bought in Havana's shopping arose from among the people.
   The young woman went quietly with an effeminate boy accompanying her. I was in those moments in my car and I stopped because of curiosity.
   The whole crowd shouted:
   - Jinetera, Jinetera!
   And everyone verbally attacked the poor girl who did not flinch.
   Guajiros from the city of the interiorw We were. When in Havana they swarmed without shame hunting foreigners and it was normal.
   The girl walked down the street as if she were not with her, talking to the homosexual without any embarrassment.
  We were not yet used to seeing prostitution parading our streets. We were virgins of Capitalism. But Fidel Castro was commissioned in a speech to give them propaganda: - ARE HEALTHY, BEAUTIFUL AND EDUCATED.
   European and Canadian tourists pounced on Cuba looking for easy sex.
   When the thing became uncontrollable, the Defense Committee of the Revolution organized acts of repudiation in front of the houses of the poor jineteras, making them angry. But they could not stop the phenomenon, the jineterismo generalized. They were the only girls who had shampoo, jabon, cosmetics and foreign clothes.
   The authorities gave up. A doctor woman dreamed of being a jinetera and not have to take care of patients and so. it was with everything: pimps, penguins, rent rooms so that tourists could have sex with the jineteras and much more ...
   We must criticize the central committee of the PCC. You had to see them gathered in front of the commander-in-chief with their hands under the tables. It was not easier. They passed from hand to hand the wads of dollars that they took to the illicit business but encouraged by the highest figures of Castroism.
    And so the jineterismo became international and the main attraction for the Galicians.

DR ORLANDO VICENTE ALVAREZ
CUBANO URUGUAYO,GENIO
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LOVE OVERCOMES ALL #Tacuarembo,#URUGUAY Fragment of the novel "Palms and Ombues" -------- LOVE OVERCOMES ALL--

 

LOVE OVERCOMES ALL

#Tacuarembo,#URUGUAY Fragment of the novel "Palms and Ombues" ARCO ORLO.

Fragment of the novel "Palms and Ombues"

ARCO ORLO.

      The bus was quickly down the highway linking Montevideo to Tacuarembó department. We were in the summer and the heat and the smell of sweat were sweltering. Passengers dozed or bored watching the landscape that passed on both sides of the road. I also watched the picture to my left, lined by green pastures and wool sheeps and cows. Occasionally the monotony was broken by a yellowish ceibo under which the cows took shelter from the burning sun.

       Iñaqui Echevarria slept beside me with loud snoring. We agreed not to sleep during the trip so that your snoring cursed not disturb the other passengers. But No. With his long legs and neck stretched seemed a steam locomotive damaged. They say that snoring during sleep is that is at peace with himself and has the spirit sedate. I for one do not usually sleep during any trip either by bus, train or aircraft long flight. It must be that my damned spirits are always restless and those of Iñaqui enjoy the peace of the Lord. I know him well and is not so: it has a thousand demons that haunt him.
The bus stopped frequently by stray cattle grazing along the path where the grass was taller and fresh. You could tell that a rainstorm had swept the area, puddles and bright pasture
    After nearly five hours of travel, which was the time stipulated by Iñaqui, I was surprised to see my left a not very high hill. White, by the stone and the sun was rising on a hill. I remembered a thick cock beheaded.
   __ We are already reaching Tacuarembó__ Iñaqui said after waking up for my elbow that strikes him. He looked around and saw the imposing hill.
   Finally. I said to myself, after five hours with numb ass on that trip that passed me by the balls.
  We arrived at the terminal of the provincial capital city. Iñaqui first thing he did was look for the cafeteria. It was his favorite vice: food. The other was sex. We ordered half giant moons with ham, cheese and butter, watered by coke. And appetite sated, we devote ourselves to find a hotel or an inn (the latter was the favorite of Iñaqui by lower costs)

   A few blocks from the terminal, asking, they indicated one. Small and with an awning on the outside where an old man sat in bermudas graying taking the cool of the evening. He was the owner. It turned out that there was no longer quotas. The next day there would be a close event. Villa Ancina, a town about 50 kilometers from Tacuarembó the feast of Our Lady of Itati be held. Reason that everything was full.

UNA MUJER CUBANA CON MAYUSCULAS .........CUBAN WOMAN

  





SALMINEN Y RENOIR PICTURES



Yo tenía la prohibición de Cuba de no visitar a mis familiares por  17 años.

  Llamaba a Mamá Gloria por teléfono  cada mes.
  -¿Cómo te sientes mamá?
  - Barbara, hijo. Y a ti. ¿Cómo te va?
  - Macanudo, extrañándolos mucho…
   - Ay hijo. Aquí no hay café, ni aceite, ni pan fresco, ni harina. Castro nos ha quitado todo.
    Decia con humor. Y yo advertía:
   -¡Mamá! Que seguridad del estado te puede oír!…
  - Ya yo estoy vieja para temerle a esa partida de chivatos…. Ahora están  vendiéndonos unos chicharos de color  rojo… Dicen que los cultivan a escondidas en las tierras rojas de Baracoa.
   -Está bien Mamá.  Pero… ¿Qué hay de nuevo?
   - Bueno. Tú sabes que mi único padecimiento es que estoy ciega… Se murió tu prima M…. de  cáncer intestinal y tu otra prima Fe… de cáncer del pulmón por fumar como una cafetera. Pero la vida sigue, hijo, todos vamos al hueco tarde o temprano.  Yo le hablo a Dios directamente ya no confío ni en los curas. A veces le doy un escándalo en silencio o le pido perdón, eso de acuerdo al mal o bien que nos rodea.
  Mamá había sufrido la pérdida de dos hijos ya grandes y de mi padre. Los lloraba a veces pero decía que era la voluntad del altísimo y seguía con su buen humor y alegría.
     Entre mi hermano y yo la trajimos al Uruguay con mi hermano más chico que había quedado en Cuba. Gran emoción verlos sentí después de tantos años.
  -Vamos. Nada de llantos. Aquí estoy entera y feliz de verlos.
  Los hospedamos en la casa de mi hermano y mi cuñada uruguaya frente a la playa con el frescor del mar y el sol aun picante de los primeros días de otoño.
  Mi hermanito me dijo:
  -Ella dice que no ve nada, que está  ciega, pero despidió a la mujer que la cuidaba y ella misma limpiaba la acera con la escoba y veía la novela de las 8 pm en Cuba.
   La familia la observaba y le decía:
  - Abuela, pero usted algo ve.
  - Sí. Pero veo todo como entre una nube.
   -Entonces, ¿Cómo ve el polvo del corredor?
  - No pregunta. No más pregunta. Y la novela no la veo… La oigo.
  La primera vez que la llevamos a un gran supermercado dijo:
   -¡Pero que bodega más grande! ¿No se pierden entre tantos estantes? ¿Aquí hay guías?
   Le mostramos todo el shopping paseando entre las góndolas repletas de artículos y alimentos.
  - ¡Ave María Purísima! Pero cuántas cosas que no necesitan. Yo con un pedazo de carne, un plato de frijoles con arroz me conformo. Ahh. ¿Esos son chorizos?
   -SÍ, mamá, de todos los gustos y tamaños- le dijo mi hermano.
   -Pues de esos me compran... que Castro los eliminó y mi familia gallega y mi difunta madre los preparaba en el patio de la casa al borde del río Guaso y yo me acostumbré a comerlos, tengo antojo de chorizos.
     Yo le había comprado en Montevideo tres vestidos de lujo para que los llevara a Cuba. Los examinó, los estrujó entre sus dedos para apreciar su textura y me dijo:
  -¿Esta es la vestimenta que se ponen las mujeres maduras aquí?
  -Sí. Mamá. Y hay uno de seda pura.
  - ¿Cuál, el de color vino?
  - Sí- le dije.
  - Pues yo no me voy a poner eso en Cuba. Para mí,  batas blancas sencillas para andar en casa y vestidos  de  muchos colores para ir a los velorios. Esto se los regalaré a mi hermana que es más joven y siempre ha sido más audaz que yo.
Y continuó:
  -Ropa así me ponía para salir con tu padre a bailar al  Casino Español que Castro después convirtió en una casa de Cultura. Una porquería. Además, mi  difunto marido me colocaba una flor en el hombro izquierdo para demostrarme su amor.
  -Mamá. Aun no eres tan anciana. ¿Por qué no te echas un novio?
  - No hijo. Yo fui muy feliz con tu padre y seguí lo que me enseñaba la Iglesia Católica. “Un hombre para toda la vida” Le di 5 hijos pero él se fue antes que yo. Se me acercan algunos pretendientes, viejos sin dinero y sin casas, pero yo los espanto a todos. Tu padre fue mi primer amor, el único y así moriré.

  Me recuerdo de mi abuela  paterna “Presentación” viuda de un rico mercader y usurero. Mi abuela cultivaba su gran jardín en la mansión que vivía en el Reparto Dabul. Usaba un lindo sombrero de pajas adornado con flores, la única concesión que le daba el ser mujer. Era seria y casi no reía. Nos preparaba unas vainillas cada domingo cuando la visitábamos con mis padres en la camioneta.
  Cultivó una rosa Dalia que era su orgullo. Mi madre se tiró una foto junto a la flor que aún conserva entre sus archivos fotográficos. Mi abuela Presenta como les decíamos,  tenía un revolver guardado para espantar a los ladrones o intrusos ya que en aquellos tiempos el barrio Dabul estaba un poco lejos de la ciudad.
   Una tarde, siendo yo  médico y teniendo ya mi abuela como 86 años se sintió mal del abdomen y la llevé en mi auto al hospital ya casi inconsciente.
  El cirujano era de mi entera confianza y amigo mio. Mientras le hacía una maniobra que no deseo describir, mi abuela seminconciente empezó a gritar “Cojones, Cojones” Le salió todo lo de gallega que conservaba de su juventud, Murió tranquilamente esa noche y sus últimas palabras fueron  “Cojones, Cojones”. Pobre abuela mia. Murió como un jiquí, dura y seria como siempre había sido.   

  Días después una prima gallega de mi madre le hizo un almuerzo en su honor en el hotel del cual era dueña.
  La mesa estaba repleta de manjares suculentos. Mamá sin pedir permiso agarró un cuarto de pollo asado y se lo comió con las manos sin ceremonia alguna. Después se sirvió un plato de cerdo asado con verduras.  Se la estaba desquitando del pasado en que la dictadura la había privado de aquellos alimentos.
   Yo solo comí cerdo asado y algunas vegetales pues ya se había descubierto mi diabetes y estaba con tratamiento con hipoglucemiantes orales. No le había dicho nada a mamá.
  La repostera del hotel había hecho una tarta de durazno o melocotones y mucho merengue. Yo no pude resistir la tentación y comí un buen pedazo. De repente me dio deseos urgentes de ir al baño. En el camino me encontré a la repostera que tenía glaucoma, un ojo saltón y que miraba hacia otro lado en contraposición con el otro ojo aparentemente sano. También mi hermanito que iba para el baño.
  Entonces sucedió lo inesperado, un rotundo gas retumbó en el espacio y yo salí corriendo hacia el inodoro.
   Más tarde mi hermanito, que había presenciado mi situación junto a la pastelera me dijo:
   - ¡Compay te lánzate un gas que a la mujer se le enderezó el ojo y se le metió pa’ dentro!
  Yo me reí de sus palabras. Fue una de los chistes que después comentábamos en familia y todos nos reíamos, sobre todo mi madre.
    Esa noche mi madre la despertó un cólico intestinal de la hartura que se había dado en el almuerzo del hotel.
    Yo la examiné.
    -Es una ingesta mamá. Comiste demasiado. Tus  enzimas para digerir tanta comida inusual se han dormido. Ve ahora al baño y evacua.
  Así lo hizo mi querida vieja y después, aliviada, se durmió junto a mi hermanito como una niña.
     Mamá no le gustaban los cartuchos envasados o en blister de café que les comprábamos:
  -Esto no es café, muy refinado y glaseado. A mí me gusta el café en grano que en Cuba yo tostaba en un caldero con azúcar prieta. Ese sí era café del bueno. No este sintético, sea colombiano o brasileño. Nada como una tacita de  café cubano.   
  Después de dos meses de estancia en casa de mi hermano y escuchando bajo una sombrilla de la terraza canciones de Celia Cruz y Marco Antonio Solís mi madre le entró la añoranza de su casa en Cuba y dijo que quería irse.
  Mi hermanito que hacia como un año había abierto una pizzería al lado de casa estaba también preocupado por cómo estaba el negocio.
  Y al se fueron.
  Cuando la llamé días después por teléfono me dijo con humor:
  - No hay café, ni aceite, ni arroz solo chícharo de Baracoa.
  Y no la volví a ver hasta que después de 17 años me permitieron visitar a mi familia.

Folklore, toda la música y más LARRALDE · Un día me fui del pago. Un día me fui del pago, la pucha que lo extrañe, Salí buscando trabajo y aquí estoy, míreme usted. Cuando uno sale al camino, es difícil de saber, Si podrá pegar la vuelta o morirá sin poder. Cuanto más leguas se hacen, más quedan por recorrer, Los caminos son pa dirse las penas son pa volver. Un día me fui del pago, pero Dios ha de querer, Que no se me manque el zurdo sin llegar a Huanguelén. El hombre escarba en los otros, buscando felicidad, Y se olvida de si mismo que es donde debe escarbar. Las razones son razones, si se puede razonar, A veces se anda pensando sin saber en que pensar. Huellones de tierra y tosca, que de chico recorrí, Arroyos, montes y vientos ellos allá y yo aquí. Un día me fui del pago, pero Dios ha de querer, Que no se me manque el zurdo sin llegar a Huanguelén. Que no se me manque el zurdo, sin llegar a Huanguelén... José Larralde. Pintura - Luis Nuñez

 

Un día me fui del pago.
Un día me fui del pago, la pucha que lo extrañe,
Salí buscando trabajo y aquí estoy, míreme usted.
Cuando uno sale al camino, es difícil de saber,
Si podrá pegar la vuelta o morirá sin poder.
Cuanto más leguas se hacen, más quedan por recorrer,
Los caminos son pa dirse las penas son pa volver.
Un día me fui del pago, pero Dios ha de querer,
Que no se me manque el zurdo sin llegar a Huanguelén.
El hombre escarba en los otros, buscando felicidad,
Y se olvida de si mismo que es donde debe escarbar.
Las razones son razones, si se puede razonar,
A veces se anda pensando sin saber en que pensar.
Huellones de tierra y tosca, que de chico recorrí,
Arroyos, montes y vientos ellos allá y yo aquí.
Un día me fui del pago, pero Dios ha de querer,
Que no se me manque el zurdo sin llegar a Huanguelén.
Que no se me manque el zurdo, sin llegar a Huanguelén...
José Larralde.
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