Por qué me gusta la serie Braking Bad
Para
empezar me vuelve loca el mix entre la tragedia más colosal, y el no
poder parar, pero literalmente, no poder parar, de reír y de llorar al
mismo tiempo. Que no puedas siquiera irte a dormir sin desear despertar
enseguida para continuar y verte la serie completa en 8-10 días, que fue
lo que hice. Que alguien logre hacer que te ocurra eso para mí es
genialidad. Y que encima el guión, la obra en sí, te lleve a las
reflexiones más lúcidas y profundas acerca de las relaciones humanas, de
lo que es para un ser humano su vida, la psicología del ser humano, no
tiene calificativo.
Dice
en un artículo un fan de la serie: "Walter llevaba, sin ser del todo
consciente, años y años cultivando en su fuero interno un fuerte
resentimiento y una frustración por ejercer un trabajo vulgar muy por
debajo de su talento, y por sentir que nadie, ni siquiera su familia (y
menos que nadie, su cuñado Hank, al que gusta mofarse de su
pusilanimidad al tiempo que aprovecha para alardear de hombría), le
valora en lo que vale."
No. No fue así. O al menos falta precisión en el análisis.
No
recuerdo con exactitud los hechos, pero sí recuerdo una escena en la
que Walter estaba con una alumna explicándole en una pizarra cosas que
para él eran maravillosas, o al menos sumamente interesantes, por lo
menos por la manera en las que se las explicaba a esta alumna, no
recuerdo muy bien el tema. A Walter creo que le gustaba mucho esta
alumna y creo que eso se notaba (la alumna lo notaba, por supuesto, y
todo parecía apuntar a que estaban muy cerca del romance.) Pero luego
esta alumna se casa creo que con un colega o amigo de Walter, y montan
su multimillonario imperio a partir de alguna de estas ideas de Walter y
su éxito es rotundo. Incluso creo que llegan a ofrecerle a Walter algún
empleo que él por supuesto rechaza.
Creo
que fue este el suceso que marcó a Walter. Que lo dejó por los suelos.
El haber sido ninguneado. Mortalmente ninguneado, expoliado y humillado.
Tanto es así que se casó con una mujer que no solo no lo valoraba sino
que también lo humillaba, estúpida hasta decir basta, atorada en el más
puro convencionalismo, amorfa en su manera de actuar y de ser, y de ver
el mundo, y que solo podía llorar lágrimas de cocodrilo. Walter,
deprimido, dedicó años de su vida a un trabajo vulgar en el que el jefe
lo desvalorizaba cada vez que podía, lo mismo que los clientes, que eran
testigos.
Luego
llega el momento del diagnóstico de cáncer. La mujer de Walter le
explica que es urgente que se trate: para ella, en su inefable egoísmo y
tiranía doméstica, la salud está por delante de la vida. Walter no
piensa igual, intenta explicarle algunas cosas que él considera que no
son cosas por las que él quiera pasar, amén de que le mortifica el
pensar que no va a poder dejarle nada a su hijo, pero llega un punto en
que ya deja de hablar porque ve claramente cuán inútil es intentar
hablar con una mujer como la suya. Creo que su mujer convoca en ese
mismo momento una reunión-trampa familiar para rematar las resistencias
de Walter y lograr que entre todos los comparecientes que tienen a
Walter por un fracaso, por un incapacitado mental, pusilánime total, la
hermana cleptómana, el cuñado de la DEA, el hijo que creo que en algún
momento se va, y que es el único que parece que quiere a su papá y ese
sentimiento es recíproco, como se ve al final del apocalipsis-, y no
dejan de hacérselo notar a cada minuto, se ríen en su propia cara como
si tal cosa, convenzan a Walter para que acepte la oferta de su ex amigo
de pagarle generosamente el tratamiento para el cáncer. O sea. Es el no
va más. La denigración no puede ser más grande.
También
antes hay una escena, que prefigura todo lo que luego va a pasar, en la
que están Walter y su mujer en una tienda comprándole ropa al hijo, y
una banda de bullyis se la toman con el hijo, y para asombro de su
esposa, sin rendirle cuentas esta vez, Walter se hace cargo de la
situación y pone coto a la banda de sinvergüenzas saliendo en defensa de
su hijo.
Es
decir. Esta serie no es una oposición entre el bien y el mal encarnada
en Walter como Jekyll y Hyde. O sí lo es, pero no en el sentido que le
quieren dar. Todo el asunto de la droga, no es sino una excusa magistral
para que veamos dónde reside el mal: en la imbecilidad de todos los que
rodean día a día a Walter y hacen leña del árbol caído y a los que él
les va a tener que dar la lección de sus vidas, cueste lo que cueste
porque no es la salud lo más importante, sino la vida. El sentido que le
damos a nuestra vida. Nuestra función en esta vida: y la de Walter era
la de enseñar.
Porque
no se debe humillar ni ningunear jamás a una persona. A las personas se
las debe respetar. Y es por eso que me gusta Braking Bad.
Liliana Kancepolski©2022
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