Sunday, November 11, 2018

LA DIETA VEGANA

            LA DIETA VEGANA

   Una ballerina amiga mía que tiene cuarenta y pico años y parece  de veinte, me recomendó por mi diabetes a otra chica que  llevaba a la casa platos de comida vegetariana.

 Me comuniqué con la chica cocinera y acordamos que me trajera al día siguiente una ración de su dieta especial.

   Tocaron a la puerta. Una muchacha andrógina se presentó: pelo de dos colores, violeta  por un lado y rosado por el otro. Me acordé de los personajes de la comedia francesa que escenificaban obras de Moliere siglos ha. Pero me asombraron los piercing que le adornaban el rostro. Y yo soy “loco” por los piercings. Tenía tres en cada oreja, uno en la  nariz y el que me dejó  alcanzando el embeleso, casi en éxtasis, era el del labio inferior. Parecia una vendedora de ferretería. Pero la moda de los jóvenes no hay que criticarla, esto nos convierte en viejos o viejas que critican todo, sobre todo a la juventud. Hay que ser indulgente.

  Me dio el plato de vegetales: garbanzos, habichuela picada, zanahoria en trozos y zapallos hervidos. Le pregunte:

  -¿Cómo se llama esta dieta?

  -Vegana- me respondió con orgullo.

  - ¿Y si le echo un huevo hervido picadito?

  -Entonces seria Ovo vegetariana, que no es lo mismo.

  - ¿Y pedacitos de queso?-volví a preguntar.

 - Lacto vegetariana.

  - Ok. Joven a mi tráigame una eh… una...enana.

  -Todavía no conocemos esa dieta pero cuando se ponga de moda se la propondré.

  - Bueno. Por ahora me quedo  con la ve… ¿Cómo me dijo?

  - La dieta vegana.

   - Eso es. Tráigamela tres veces a la semana.

   Le pague y quedamos así.

   Ya estaba acostumbrado a comer sin sal pero aquella dieta me recordaba la de Cuba en el tiempo del Periodo Especial.

   La chica venia tres veces a semana, tintineando  los piercing como si agitara  un árbol de navidad. Pero yo empecé comer una pulpa o un churrasco asado al horno de vez en cuando. Hasta que una tarde no vino la muchacha sino un chico rapado el pelo por ambos lados y una cachucha o coleta en el occipucio. Se presentó con un vaso grande de sopa de calabaza.

  Yo murmuré cantando el mantra:

  -"Hare Krishna"

  El chico como un resorte me dio el vaso de sopa, se arrodilló, adoptó la posición de loto y cantó:

  -Hare. Hare. Ommmmmmm.
   
   Yo también adquirí la posición de loto y entusiasmado por el mantra canté:

  -Krishma. Krishna- pero al estilo de la canción de Jeorge Harrinson.

  Yo creo que también caí en trance y empece a entonar el "Omnnnnn" pero reaccioné a tiempo.

  Un matrimonio vecino que pasaba frente a nosotros dijeron en voz baja:

 -Miren al cubano también cayó en la secta Hare Kristman.

  Yo entonces reaccioné y aprovechando que el joven estaba en trance le hice tomar la dieta sopana poco a poco. Esto lo despertó.
Se encontró con el vaso vacio y dijo:

  -HARE.HARE-despues dirijiendose a mí me dijo muy alegre:

  - ¡Que el puro amor de Kristhna haya entrado en tí, loco! 

  -Ven acá  chico.¿Es verdad que ustedes hacen voto de castidad  siendo tan jóvenes?

  -Bueno. La mayoria. Ya hace como 3 años que no la pongo...

  -¡Que no la pone donde! Acaso tu eres de arco y flecha... Ese deporte es muy lindo. Hay que ser muy diestro y...

 -No. Que no la pongo. Quiero decir.  Ehhh. Que no tengo relaciones sexuales.

  -Ahh. Comprendo. Te pasas el dia sobre una alfombra en la calle y tocando panderetas...
  
 -Esas son las mujeres. Algunas con hijos de brazos y somos felices.

  -Bueno. Eso es importante. Sin trabajar, ni pinchar son felices... Entoncés su creencia es linda y productiva... Ehh. Dónde tengo que ir apuntarme.

  -Loco. Usted es demasiado viejo para entrar en nuestra organizacion. Vivimos de pequeños trabajos como propagantizar la dieta Vegana y... 

    _ -No, por favor, ya estoy cansado de la dieta caucasiana, beltrana, y ahora sopana. Dile a la chica que me quite como cliente del negocio. Aunque me muera de hambre. "Viejo" yo ni ocho cuartos. No quiero ver otra dieta de esa por aquí.

  El chico se encogió de hombre. Dijo:

  - Bien loco-así se llaman entre hombres los uruguayos.

  Y se marchó.

  Cuando tuve turno con mi diabetóloga  le llevé el análisis de la Hemoglobina Glicosidada. Y le enseñe la libreta donde apuntaba cada día la glicemia que me hacia 6 veces al día y la correspondiente  dosis de Insulina. Ni  miro el cuaderno, solo el análisis y para qué fue aquello. Empezó a pelearme fuera de sí como una loca.

-Sabe Doctora. Su comportamiento me ha inspirado a escribir un cuento sobre usted, claro, con otro nombre.

  -Sí.-dijo ella interesada- ¿Y cómo se llamará?

  - Una Arpía con bata blanca.

   No la deje responderme. Cerré la puerta y me fui.

  Ahora no sé quién me recetará la insulina, las tirillas etc. Pero aprenderá a tratar a los pacientes con amabilidad. Claro, es una izquierdista que estudio en Cuba y trata a los cubanos del exilio como basura.      


                         Orlando Vicente Alvarez     

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