Tuesday, April 16, 2019

BARBERÍA: CUANDO EL MONO SE VISTE DE SEDA VIEJO SE QUEDA.





  BARBERÍA: CUANDO EL MONO SE VISTE DE SEDA, VIEJO SE QUEDA.


    Hace unos días abrió una barbería, no un “Coifer en que entras a hacerte un corte de pelo y sales con cejas depiladas  y hasta los cascos de los pies pintados de rojo turquesa, pues sí, era  una verdadera  barbería como Dios manda,  con un antiguo asiento, un solo espejo en el  frente y olor a agua de colonia como en la época de mi gloriosa juventud.

    Yo había visto en Punta Shopping argentinos viejos y jóvenes con modernos  cortes de peinado a lo militar o sea, rapados a los costados  y con un “hopo” en la coronilla y pensé: si esos viejos se lo hacen por qué no yo. No me quería sentir fuera de “onda”.

    Pues fui a la nueva barbería donde un joven de 36 años, rapado y con una cachucha atada con una cinta dormitaba en un gastado sofá.
 
  Le dije qué corte quería que me hiciera pero me dijo muy discretamente que yo era muy viejo para esa moda de pibes. Ahh, se me olvidaba, frente al local se leía un cartel con los precios, no baratos, y además decía con letras imitando un grafiti: Corte a lo “degradé”. Tenía que ser en francés, no en puro castizo sino tener una onda extrajera para que vieran que hacían cortes modernos y todo ese lio.

   Yo le dije que quería un “degradé”, que lo intentara pues yo me sentía joven aunque ya la papada me colgaba hasta el pecho. Ante mi insistencia, el barbero me explicó que no sería tan radical en el corte y que el “hopo” no iba a ser tan abundante.

  -Tiene un pelo abundante y hermoso- me engatusó el barbero- pero muchas canas…

  -No importa. De aquí no salgo  sin un degradé aunque tenga que “degraciarme”-le contesté con ironía.

   Empezó el corte del cabello. Mechones del mismo caían por la capa. Adiós pelo mío, sin ti, no hubiera conquistado tantas chicas y maduronas en mi segunda juventud.

  Terminó el barbero. No era lo que yo deseaba, más corte a máquina 0 en los costados y de ahí ir subiendo por los costados hasta que el equipo marcara 4. Cuando terminó me enseñó con espejo redondo la parte trasera de la jeta.

  Intente poner cara de satisfacción. Le pagué la elevada suma y salí a la calle. Nadie  parecía darse cuenta del cambio. Después reflexioné que un corte de cabello moderno no me hacía más joven, sino que realzaba más aun mi voluminoso rostro que tiende a caerse hacia abajo y adelante por leyes de la física y la falta de elasticidad de la piel.


   Bueno.  MONO AUNQUE  TE CAMBIES EL LOOK, VIEJO SERÁS EL RESTO DE TU VIDA.                

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