Teniendo por techo el cielo y un madero que se inunda,
van saliendo los balseros
a la inmensidad profunda.
En noches de luna oscura
reprimiendo el desespero
de hambre, de sed, de locura.
Huyendo de la penuria
pero venciendo el dolor,
de día castiga el sol,
de noche el frío y la lluvia.
Es la horrible pesadilla
que no quiere terminar,
unos mueren en el mar,
otros llegan a la orilla.
Con estos versos espero
honrar una vida trunca
de los que un día salieron
y no regresaron nunca.
Que lo sepa el mundo entero
porque esto nadie lo duda
que no hay gente más valiente
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