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CUBA: GUILLERMO TELL, LA BALLESTA, EL HIJO Y LA MANZANA

CUBA: GUILLERMO TELL, LA BALLESTA, EL HIJO Y LA MANZANA.
En homenaje a Carlos Varela, cantautor cubano.
Ya estamos cansados de probar la fuerza y el valor de Castro apuntando con su ballesta a una manzana en la cabeza de su hijo.
Castro usaba al pueblo, a los soldados, para pregonar la firmeza de su
ballesta al disparar a la manzana sobre la cabeza del hijo. Sin el
temor humano de que el pulso le fallara, de matar al hijo en un
sacrificio ante sus enemigos para demostrar la firmeza de la Revolución
ante el supuesto enemigo.
Recuerdo el intento de sacrificio de Abrahán de su primogénito Isaac,
por demostrarle a un Dios que ni siquiera conocía por su nombre ni lo
había visto, su fe inquebrantable al Altísimo. No me imagino los ojos
desorbitados del hijo al ver a su querido viaje acercar un filoso
cuchillo a su cuello. Terror e incredulidad es lo que debe haber
sentido.
Así Castro apuntaba con su ballesta a la manzana de sus hijos que
creían en él. Era la generación revolucionaria que confiaba ciegamente
al líder que empuñaba el arma y estaban dispuestos a sacrificarse. Fidel
nunca tomaría el lugar del hijo. Era un manipulador y un cobarde.
Muerte y sacrificio para otros. Así, sacrificó a los soldados que fueron
a África y a otros países latinoamericanos. La manzana, encima de otras
cabezas, no sobre la de él.
Ahora otra generación que no conoció las luchas de antaño frente al
dictador Batista adquirían otra conciencia, cansados de llevar manzanas
sobre la testa mientras los mismos ballesteros, que no daban el relevo a
otros nuevos, se revelaban, cansados de ser ejemplos para que un Tirano
siguiera su propaganda por el mundo. Y comenzó un nuevo exilio. Las
mejores mentes cubanas hacia tierras desconocidas, no importa dónde, la
cuestión era que estaban cansadas del juego del ballestero en jefe.
Y
esta nueva generación, la que se quedó en Cuba, le tocó el turno de
agarrar la ballesta y colocar manzanas en la vieja generación comunista.
Pero no sería fácil. Los dictadores les gusta siempre la manzana en
otra cabeza, aunque sean sus hijos y que murieran en el lance.
Difícil me costó comprender la canción de Varela. Pero ente líneas
decia una gran verdad que el pueblo sensible pero callado comprendía por
instinto.
Había visto a Fidel Castro bendecir en el Aeropuerto de la Habana a
Silvio Rodríguez y Pablo Milanés cuando vio por la TV foránea movilizar
multitudes en sus conciertos en Chile, Argentina Y Uruguay. El Jefe
Máximo atisbó la importancia política de la nueva troba como arma de
influencia en la región, no le bastaba las guerrillas e infiltrados,
sino también la música militante. Y los bendijo a ambos, colocándole las
manos en la cabeza. Silvio ya era casi calvo por lo que el bautismo de
Castro le llegó más rápido al cerebro. Pablo Milanés tenía el pelo
rizo en un spell drum tipo negro americano por lo que los rayos mágicos
del comandante no le penetraron tan profundamente.
Después de eso Silvio escribió “Canción urgente para Nicaragua”. Se
había hecho un trovador oficialista. Luego, al parecer desencantado,
escribió sus mejores canciones, verdaderos poemas musicalizados de un
lirismo que envidiarían los mejores poetas. Pablo no se politizó, hizo
algunas críticas tibias al sistema y continuó sus giras por América. Se
comenta que a Silvio le descubrieron en “Papeles de Panamá” cuentas
bancarias muy jugosas. Era un premiado por ser un cantante oficialista,
de los “intocables”
Pero saltó a la fama Carlos Varela y sus canciones, con olor a
crítica, no las pasaban por la radio. “Tomar en cuenta esto los otros
cantautores que se atrevan a disentir del régimen”
Gracias, Carlos Varela, fuiste uno de los primeros en cantar en
metáfora lo que las nuevas generaciones anhelaban y se sentían.
GUILLERMO TELL, CARLOS VARELA
“Guillermo Tell no
Comprendió a su hijo
Que un día se aburrió
De la manzana en la cabeza”
“Echó a correr
Y el padre lo maldijo pues
Cómo entonces iba
A probar su destreza”
“Guillermo Tell, tu hijo creció
Quiere tirar la flecha
Le toca a él probar
Su valor usando tu ballesta”
“Guillermo Tell no
Comprendió el empeño
Pues quién se iba a arriesgar
Al tiro de esa flecha
Y se asustó cuando dijo
El pequeño, ahora
Le toca al padre
La manzana en la cabeza”
“Guillermo Tell, tu hijo creció
Quiere tirar la flecha
Le toca a él probar su valor
Usando tu ballesta”
“A Guillermo Tell no
Le gustó la idea
Y se negó a ponerse
La manzana en la cabeza”
“Diciendo que no
Era que no creyera
Pero qué iba a pasar si
Sale mal la flecha”
“Guillermo Tell, tu hijo creció
Quiere tirar la flecha
Le toca a él probar su valor
Usando tu ballesta”
“Guillermo Tell no comprendió
A su hijo que un día se aburrió
De la manzana
En la cabeza “
Orlando Vicente Álvarez
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