
- Hola nuevamente a todos. Les comparto mi reseña de Los hermanos Karamazov.Es extensa, pero espero que les guste..."La cuestión principal que se tratará en todas las partes de este libro es la misma que me ha hecho sufrir consciente o inconscientemente: la existencia de Dios."Esta frase resume toda la epopeya karamazoviana que Fiódor Dostoievski encarara a final de su vida en esta obra literaria monumental y que le llevara tres años de apretada y sufrida elaboración. Dostoievski, que había tenido una vida plena de emociones iba a culminar su propia carrera con un libro perfecto, más allá de que tenía pensado elaborar una segunda parte del mismo que se iba a llamar “Los niños”, aunque la muerte lo alcanzaría a los 59 años y para posicionarlo merecidamente en el sitio de uno de los más grandes escritores de toda la literatura universal.“Los Hermanos Karamazov” comenzó a ser publicado por capítulos en “El Mensajero Ruso” y editado definitivamente como libro en noviembre 1880, un año antes de su deceso, cerrando con lazos de oro su brillante carrera literaria.No hay forma alguna de abstraerse de semejante tour-de-force literario que implica leer Los Hermanos Karamazov y es evidente que Dostoievski puso absolutamente todos sus conocimientos, vivencias, alegrías, tristezas, creencias, miedos y esperanzas en esta obra descomunal. Usualmente, al rememorar los más grandes libros que nos dio la literatura rusa nos vienen primero a la cabeza “La Guerra y la Paz” y “Anna Karenina", ambos de Lev Tolstói y es precisamente a este último al que Dostoievski calificaba “una obra de arte perfecta.” Personalmente, me es indispensable agregar a estos dos libros antes citados, éste libro que estoy reseñando junto con “Crimen y Castigo” y además sumaría a esa lista otros clásicos como “Almas Muertas” de Nikólai Gógol o “Eugenio Oneguin” de Alexandr Pushkin, esa especie de semidiós que representaba el padre de las letras rusas para Dostoievski.Es imposible despegar a Los Hermanos Karamazov de la resonancia que tuvo en la sociedad rusa de la época, tan convulsionada ya a esas alturas de la dinastía zarista que iba en declive a partir de 1870. Gran parte del pensamiento ruso comenzaba a cambiar, incluso habían aparecido sendos grupos revolucionarios nihilistas que estallaban contra el sistema sus ideas de rebeldía y caos. Esto es algo que Dostoievski anticipara en su libro “Los Demonios” de 1872 a través de personajes como Piotr Verjovenski, Nikólai Stravroguin o Alexéi Kirilov. El nihilismo, mezclado con altas dosis de ateísmo fervoroso y convulsión social entre los jóvenes de la época tarde o temprano iría a desembocar en una verdadera revolución que explotaría literalmente en 1917 con la caída del imperio zarista para dar luz (u oscuridad) a otro período que Rusia conocería a partir del siglo XX.Considero que en general, la idea que mantuvo presente Dostoievski en “Los Hermanos Karamazov” fue la de incluir absolutamente todos los aspectos de los que se componía la sociedad rusa, aquella que había defendido Pushkin y que habían infectado los “occidentalistas” con Turguéniev a la cabeza, intentando europeizar las raíces de un pueblo que nunca pudo congeniar con las ideas de Europa. Esto hizo que la literatura y los intelectuales de la época giraran a aspectos e ideales que nunca habían pasado por la mente y los corazones de los rusos. A mi entender, fue muy importante la acérrima defensa que autores como Dostoievski o Tolstoi hicieron de la cultura rusa ante el avance de ideas que chocaban contra la realidad que atravesaba Rusia y que este país en cierta manera no aceptaba.Dostoievski sabía que podía incluir todos los elementos posibles en la elaboración del nudo argumental en su libro y que además, podía contar con todos los estratos sociales de su amada Rusia. Es asombroso descubrir que en este libro nos encontraremos con cinco (no tres) personalidades distintas, a saber, la del padre Fiódor Pávlovich Karamazov, sus hijos Alexéi “Aliósha” Fiodoróvich, Iván Fiodoróvich, Dmitri “Mitia” Fiodoróvich y la de Pavel “Smerdiakov”, el lacayo e hijo no reconocido de Fiódor Karamazov. A su vez, aparecerán otros personajes claves para la historia como lo son Katerina Ivanovna, Agrafievna “Grushenka” Aleksándrovna, el Stárets Zósima, Lisaveta Smerdiáshaia, Ippolit Kirilovich, el pequeño Illiusha, “Kolia” Krasotkin, Rakitin y tantos otros.No voy a hacer un estudio de perfil psicológico de los tres hermanos, puesto que de eso se encarga magistralmente el autor durante toda su obra, pero sí puedo dar unas leves pinceladas de cada uno de ellos y de otros personajes que son los más importantes durante la lectura de este libro.En el caso del padre, Fiódor Pávlovich Karamazov, podemos encontrarnos rápidamente con un ser frío, déspota, desamorado, que nunca quiso hacerse cargo de sus hijos (“cuanto más lejos, mejor, que los cuide el criado Grígori). Sumamente borracho y déspota y con una avaricia devoradora que haría poner colorado al personaje de Molière y al padre de Eugènie Grandet. Se cree que este personaje tiene una conexión directa con el propio padre de Dostoievski, quien fuera supuestamente asesinado por sus siervos debido a su crueldad sin medida, algo que Dostoievski siempre recordaba de su infancia. Probablemente todo esto haya influido en la creación de este personaje tan importante en la novela.“En el cielo Dios, en la patria el Zar, en la casa el Padre”, reza un tratado espiritual de la época del zar Iván "el terrible” y pone en el candelero el tema de lo que la figura de padre representa para nosotros a través de la historia por la cuestión del parricidio que luego se transformará durante el juicio en el eje de las exposiciones del fiscal Ippolit Kirilóvich y del célebre abogado defensor Fetiukóvich.Iván Fiodoróvich Karamazov es compasivo al principio del libro, mantiene firme sus ideales y su particular visión acerca de la duda sobre la existencia o no de Dios: ”Si Dios no existe, todo está permitido”, posee un profundo existencialismo y una alta filosofía. Pero este hombre comenzará a tener un desmoronamiento mental que desdibujará lo que al principio del libro vemos de él.Hay dos capítulos esenciales en el libro que involucran a Iván y que hasta se pueden leer como libros separados y son “El Gran Inquisidor” y “El Diablo. La pesadilla de Iván Karamazov”. Sobre el primero pueden leer mi reseña aquí en goodreads y no voy a explayarme porque habla por sí misma. Es aquí donde toma fuerza la frase de Dostoievski sobre la existencia o no de Dios. Y vaya que tenía forma de plantearla…Para ello, Dostoievski nos prepara en el capítulo previo al Inquisidor, llamado “Rebelión”, ese en donde expone el planteo moral y religioso y sobre lo destructivo de la injusticia y crueldad de los hombres, es acaloradamente expuesto en esa charla con Aliósha.La pesadilla de Iván y el Diablo es sencillamente de antología. Dostoievski, en este encuentro casi real que sufre Iván nos recuerda al desdoblamiento que sufriera otro atormentado héroe dostoievskiano, el señor Goliadkin de su segunda novela, “El Doble”. Esa declaración de principios que realiza el Diablo solamente puede salir de una pluma tan genial como la de este escritor y no tiene nada que envidiarle ni a Dante, ni al Mefistófeles del Fausto de Goethe ni al Lucifer de Milton y es imposible que Mijaíl Bulgákov no se haya maravillado con este capítulo. Me arriesgaría a decir que lo leyó como inspiración para su Voland en “El Maestro y Margarita”.Aliósha Karamazov es junto con su hermano Dmitri quien domina gran parte del espacio del libro y ambos los más importantes, en primer lugar por su relación directa con su protector espiritual, el Stárets Zósima, pero además porque es el propio Dostoievski quien comienza a contar la historia ”Al comenzar la historia de mi héroe, Alexéi Fiodoróvich Karamazov…” y aquí nuevamente una implicancia autobiográfica del autor, puesto que en Aliósha Dostoievski le rinde homenaje a su hijo fallecido, que también se llamaba Alexéi. Dostoievski lo llama "mi héroe".Hay señales de que Dostoievski buscó delinear en él la figura de Cristo que no tuvo la solidez que pretendía para el Príncipe Mishkin. Sus carácter reflexivo, su humildad y el "poner constantemente la otra mejilla", su intento de ayudar al prójimo, su férrea creencia en Dios y en las actitudes cristianas más solidarias son sus cualidades más sobresalientes. Su amor incondicional con sus hermanos (especialmente con Dmitri) lo posicionarán en el ser más espiritual de esta familia tan particular.Hay episodios en el libro en el que aprendemos sobre lo maravilloso que es “ser humano”, puesto que las experiencias que atraviesa Aliósha son edificantes: todo lo que tiene que ver con el Stárets Zósima lo marcarán a fuego, su anécdota con Snieguiriov, el padre de Iliusha, la especial y fraternal relación con este niño enfermo, los diálogos con sus hermanos, interceder con Katia Ivanovna y Grushenka para llegar a soluciones dentro del caos que se desata a mitad del libro, son algunos de los ejemplos de la importancia que este personaje posee.En tercer lugar, nos encontramos con Dmitri Karamazov, de una vida disoluta, es pendenciero, impulsivo y desenfrenado y vive siempre con grandes deudas de dinero producto de su hedonismo desmesurado. Un ser sin control que despilfarra dinero mientras reniega de la herencia que su padre no le concede. Su violenta enemistad con Fiódor Karamazov lo llevará a vivir las escenas más difíciles y desgarradoras del libro. Su personalidad no lo ayuda, su impulsividad de caballo desbocado lo hará caer en lo más bajo y degradante que le hará auto proclamarse “infame”. El mundo se le volverá en contra y conocerá el sufrimiento, la desesperación y el pecado. Deambulará entre Grushenka y Katerina Ivanovna, a quien el propio Dostoievski definía como "Una criatura que no vive, sino que se pasa la vida cavilando". Tendrá las ideas más radicales, esas que se le atravesaran alguna vez a Rodion Raskólnikov y fermentarán la idea de matar en su cabeza. Porque no queda otra solución a su problema que matar. Algunas de las mejores frases del libro le pertenecen a él. Son contundentes, maravillosas y ejemplificadoras, aunque procedan del personaje más polémico del libro: "Yo creo que si el Diablo no existe y es entonces el hombre el que lo creó, lo creó a su imagen y semejanza.”El caso de Smérdiakov es clave para el desarrollo de la historia. Su participación en el crimen es vital, demasiado crucial e importante. Es un ser con cierto rencor en su corazón por su condición de lacayo cuando sostiene que podría haber sido un Karamazov. Sabemos que el hijo bastardo de Fiódor Pávlovich es totalmente taimado y sumiso a su padrastro. Sus cruces con Mitia o Iván serán tremendos y en ellos se desentrañará el nudo de la intriga que nos ofrece el autor.Por último, nos encontramos con el más importante de todos: Fiódor Mijáilovich Dostoievski.Se preguntarán por qué sostengo esto: yo siempre he estado de acuerdo con el teórico Mijaíl Bajtín acerca de que Dostoievski es el inventor de la novela polifónica, que se hace un costado, casi desaparece como autor y deja a sus personajes la exposición de sus ideas como estandarte para que todas ellas armen como engranajes el motor de la historia principal.En este libro he podido descubrir otro Dostoievski. Un autor que decidió meterse de lleno en la ficción desde lo real a partir de lo experimentado en su vida y transformado en enseñanza para todos nosotros. Este autor maravilloso, único e irrepetible que agradezco a Dios haber conocido me enseñó sobre la vida como si fuera mi propio padre.Dostoievski es el Stárets Zósima, por sus lecciones espirituales en oposición al ateísmo reinante en esa época y que se extienden hasta nuestros días siguiendo el camino de Cristo como única fuente de fe: ”Sólo es necesaria una semilla diminuta: arrójala al alma simple del hombre y no morirá, va a vivir en su alma toda la vida, va a ocultarse en él en medio de las tinieblas, en medio del hedor de sus pecados, como un punto luminoso, como una gran advertencia”.Dostoievski puede transformarse en un férreo fiscal acusador devenido en Ippolit Kirilóvich, quien me hará reflexionar acerca del crimen y de todo el castigo que ello me puede causar. La exposición que hace durante el juicio es contundente, pero también se pone las investiduras Fetiukóvich, el abogado defensor de la injusticia. Él defenderá a capa y espada la inocencia de su cliente y nos reconfortará el hecho de saber que nos custodiará hasta el final, hasta que llegue la verdad.Y Dostoievski también puede personificar al Diablo con una versatilidad inusitada para dar su propia versión de los hechos ante un alucinado Iván: ”“Pero Dios mío, yo ni siquiera pretendo compararme contigo en inteligencia. Mefistófeles, al aparecérsele a Fausto, testimonió sobre sí mismo que él quiere el mal pero sólo hace el bien. Bueno, como a él le parezca. Yo, al contrario, quizás sea la única persona en toda la naturaleza que ama la verdad y desea sinceramente el bien.”Hay también en el libro otra frase que define con exactitud a los hermanos Karamazov y la dice el fiscal Kirilóvich:”Dos abismos, señores, ¡recuerden la naturaleza karamazoviana de mezclar todos los puestos posibles y contemplar a la vez ambos abismos, el abismo sobre nosotros, el abismo de los ideales superiores y el abismo debajo de nosotros, el abismo de la más baja y fétida caída!”Su último libro, su obra cumbre es a la vez el último libro que me faltaba leer de él. Puedo levantar la cabeza, mirar hacia atrás y decir orgulloso que he leído toda su obra, que he aprendido y que soy otro a partir de él. Este no es un libro sobre la vida de tres hermanos y un padre.Es un libro sobre la vida misma.
6 comentarios
Oscar Hernán Correa Victoria
Extraordinario análisis. Gracias, gracias, por compartirlo.
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