TRANSLATE

Monday, February 19, 2024

SINESTESIA LITERARIA diario.es Mónica Ojeda: “Sentarse a escribir está siendo un acto sumamente político” Historia de Carmen López

 MONICA OJEDA Esa violencia está presente en su libro en todo momento aunque de diferentes formas. Los protagonistas huyen de las balas que matan a sus vecinos pero también cargan con otros golpes que no son físicos pero también duelen. La ira incontrolable, el duelo, el alcoholismo, la pobreza o los conflictos familiares también marcan las vidas y Ojeda no quería que sus personajes, por el mero hecho de alejarse de la muerte, quedasen desprovistos de conflictos. “No quería simplificar la idea de que el único problema de estos jóvenes que viven en Ecuador es el problema de los narcos”, sostiene. De ahí que le parezca que los medios se equivocaron al calificar a su país como remanso de paz. “En el 2023 ha habido más de 7.000 muertes violentas y obviamente eso es una locura en comparación con otros años, pero la violencia no es solamente la muerte, es muchas cosas que te ocurren en la vida. Percibir la realidad de una forma estadística es reduccionista”, sostiene.

Chamanes eléctricos en la fiesta del sol está lejos de ser un manifiesto, pero al tratar temas como el de la mencionada violencia o la lengua indígena, por ejemplo, practica un activismo no evidente pero sí presente. Ojeda comenta que: “Cuando uno se sienta a escribir está haciendo un acto sumamente político porque es un acto de pensamiento y de exploración de sensaciones. Y no hay nada más político que eso”. Este es un libro coral, en el que todos los personajes importan pese a que la búsqueda del padre de Noa sea la columna que vertebra la historia. Para componer las personalidades de cada uno, la autora se dejó llevar por las emociones que le surgieron durante el proceso de escritura, que ella se toma como lúdico aunque a veces esté cargado de tristeza o angustia. “El libro comienza con un festival de música experimental y eso me dictó la forma de la novela porque es una experiencia colectiva pero también introspectiva, así que necesitaba varias voces, cada una con su rollo pero que se fueran conectando”, explica.

Cada personaje tiene aristas muy marcadas que le definen y le diferencian de los demás, algo que le dio mucho juego a la autora. “Me permitían fragmentarme y mirar el mundo desde otra óptica”, especifica. Mario y su goce por el baile, Pam con su devoción casi mística por la música, el amor devoto de Pedro por Carla, la contención de Nicole o la obsesión de Noa por su progenitor son algunos de esos aspectos definitorios. Y, en medio de todo el frenesí, la voz del hombre que abandonó a su hija rompe el ritmo acelerado de los asistentes al festival. Él está recluido en la casa del bosque en la que creció con su madre, no disfruta del contacto con otros humanos y su relación más cercana con otro ser vivo es con su perro Sansón. “Me fascinó mucho la prosa del padre, más calmada pero muy poética también, con otro tipo de relación con el mundo, más a través del judeocristianismo”, explica la escritora. “Me recordaba a estos poetas místicos que me encantan como Ernesto Cardenal, Thomas Merton, San Juan de la Cruz”, afirma.

La idea de ese festival de música experimental viene de las propias experiencias de la autora con los eventos musicales y de referencias como el Burning Man que se celebra en el estado de Nevada en Estados Unidos. Situarlo en las faldas de un volcán fue puro fruto de su imaginación, básicamente porque no existe ninguno, aunque si lo hubiese Ojeda iría sin dudarlo. “Pero que después recojan bien la basura, dejen limpio el páramo y que no asusten a los animales. Hay que tener cuidado con la naturaleza siempre”, advierte entre risas al pensar en la posibilidad. Para ella, los límites entre la ficción y la realidad son “bastante borrosos y neblinosos”. Se pueden cambiar los nombres, las situaciones o los personajes, pero la propia vivencia siempre subyace. “La experiencia de la violencia es una experiencia que sí he vivido de cerca. Por supuesto, he tenido la experiencia con la paternidad al ser hija así como las ganas de conseguir un refugio cuando te sientes desamparado, las ganas de hacer que el baile de repente renombre el mundo y estar bailando hasta que ya no puedes mover ni el dedo meñique”, afirma.

La sinestesia es la unión de dos imágenes o sensaciones procedentes de dos dominios sensoriales diferentes (como las expresiones ‘verde chillón’ o ‘soledad sonora’). La narrativa de Mónica Ojeda ha sido calificada en algunas ocasiones de ‘realismo sinestésico’

EL DIARIO ES.MSN START

No comments:

Post a Comment