Qué es el deseo sexual hipoactivo y cómo afecta a la pareja
La falta de ganas de tener sexo con frecuencia no es en sí mismo un problema. Si no tienes relaciones sexuales pero tampoco te genera frustración y agobio, no hay que darle mayor importancia. El sexo no lo es todo en la vida, aunque sí pueda ser una parte importante para muchos.
Sin embargo, si esa falta de interés en tu caso porque crea problemas de pareja o te provoca angustia y malestar estamos ante un trastorno muy bien estudiado por la ciencia.
En qué consiste el deseo sexual hipoactivo
El deseo sexual hipoactivo es un trastorno que afecta a las personas que no tienen interés por realizar ninguna actividad sexual. Tampoco les apetece fantasear ni tienen pensamientos sexuales. Y (eso es lo importante) están preocupadas por ello.
Hay casos puntuales. Un 20% de población pierde el interés por el sexo en algún momento de su vida. Se empieza a hablar de trastorno cuando dura al menos medio año y se asocia con ansiedad y problemas en las relaciones. En Estados Unidos una macroencuesta reveló que este trastorno afecta al 22% de las mujeres y al 5% de los hombres.
En el caso de las parejas, el deseo hipoactivo puede ser motivo de conflicto. Y si no se habla ni se buscan soluciones puede dar al traste con la relación.
La buena noticia es que se conocen los diversos orígenes y los tratamientos para combatirlo se han generalizado en las últimas décadas.
Qué motivos puede haber detrás
La forma más habitual de deseo sexual hipoactivo es la relacionada con el envejecimiento y el declive hormonal. Aunque hay otras, las repasamos:
- Los cambios hormonales con la edad pueden afectar a la sexualidad. En el caso de la mujer es en la menopausia y en el hombre es lo que se conoce como andropausia.
- El estrés y la ansiedad asociados al estilo de vida.
- La falta de sueño o cambiar los horarios que altera nuestro reloj biológico.
- La depresión y la medicación, que entre sus efectos puede tener la disminución del deseo.
- Enfermedades relacionadas con el metabolismo, como la diabetes, la obesidad, pueden repercutir disminuyendo la libido o provocando disfunción eréctil.
Qué puedes hacer para remediarlo
En los casos en los que estamos ante un problema de estilo de vida, la propuesta es evidente. Ante el estrés, tomarnos la vida con más calma y centrarnos en buscar momentos para nosotros y nuestra pareja.
Recuperar horarios regulares de sueño y dormir al menos siete horas no solo mejorará nuestra vida sexual sino nuestra salud en general. La lista de problemas que crea la falta de sueño la tienes aquí.
También la actividad física y una dieta sana y equilibrada harán mucho por tu deseo. Por ejemplo, una buena ayuda en las erecciones de los hombres está en el óxido nítrico. “Para conseguirlos una buena proporción se encuentran en el zumo de remolacha -explica el nutricionista David Baeza-. También en el perejil, el apio y las espinacas.”
Otra forma de obtener óxido nítrico es en la arginina, un aminoácido que consigues fácilmente de los frutos secos, cereales y soja.
En cuanto a los trastornos hormonales, “la solución es la terapia hormonal sustitutiva bioidéntica”, explica el doctor Alfonso Galán, de las clínicas Neolife. “El tratamiento consiste en reponer las hormonas perdidas (testoterona, estrógenos y progesterona, según el caso) con otras indistinguibles de las que produce el propio cuerpo”.
Cómo dar el primer paso
En todo caso, como los problemas son diversos y las soluciones también dependen de cada caso, lo primero es hablarlo abiertamente con la pareja. Hasta que no se verbaliza no se asume que estamos ante un problema.
La falta de comunicación es muchas veces el primer problema. Y esta primera terapia de pareja ya es efectiva. Relaja y permite plantear soluciones. Hablarlo supone una mejora del problema en el 80% de casos.
Un médico puede abrirnos a otras soluciones. A veces es una de las medicaciones que tomamos y simplemente cambiando el fármaco se soluciona. O tratando más eficazmente la enfermedad crónica que lo provoca.MS
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