Para un individuo sin excesivo talento, no hay nada más fácil que creerse una persona extraordinaria y original y deleitarse en esta convicción sin vacilar ni un instante. (…) Aunque se vea en algún momento como un individuo genial y de lo más original, alberga siempre en su corazón el gusano de la duda, culpable de que a veces caiga en la más negra desesperación; y, aún en el supuesto de que se resigne a su suerte, habrá quedado emponzoñado por la vanidad que se hunde en sus entrañas.” (Pag 591-592) “El idiota” de Fiodor Dostoyevski Pintura: “Stańczyk” de Jan Matejko
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